CLEMENCIA,
LA REINA OLVIDADA
He vuelto a releer el libro LA REINA MÁS OLVIDADA DE LA HISTORIA, de F. Oliver Brachfeld, referido
a Clemencia de Hungría, Reina de Francia,
cuya breve historia es la siguiente.
En 1281, su madre, Clemencia de Habsburgo, hija de
Rodolfo de Habsburgo (Emperador del Sacro Imperio Germano Románico) fue
“prometida” a Carlos “Martillo”, hijo de Carlos II de Anjou y nieto de Carlos I,
Rey de Nápoles, y enviada a la corte napolitana a la espera de contraer
nupcias, ya que era costumbre en dicha época que las princesas fuesen casadas a
edad muy temprana por “poderes” y fuesen a vivir a la corte de su “esposo”.
Carlos de Anjou y Clemencia de Habsburgo fueron
“coronados” Reyes de Hungría en Nápoles a la muerte del Rey Ladislao IV, el
cual falleció sin descendencia directa, pero dicho reinado no fue reconocido
por los prelados y magnates húngaros, y los reyes no llegaron a pisar nunca
suelo húngaro, ya que fallecieron en el año 1295 a causa de la peste que asoló
Nápoles.
De dicho matrimonio nacieron tres hijos: Caroberto, Beatriz
y Clemencia, nacida en 1293, por lo
que quedó huérfana a los dos años de edad.
En el año 1296 su hermana Beatriz fue “casada” a los
seis años con el Príncipe Juan, nieto del Delfín de Francia. Y en 1299 su hermano
Caroberto fue coronado Rey de Hungría, por lo que Clemencia se quedó sola, siendo
criada por sus abuelos Carlos II de Nápoles y María de Hungría, y
posteriormente por su tío Roberto, Rey de Nápoles.
El Rey Jaime II de Aragón y su esposa Blanca (hermana
del Rey Roberto de Nápoles) quisieron casar a su hijo Ferrante, Infante de
Mallorca, con Clemencia (que tenía
entonces la “avanzada” edad de 16 años), pero su tío, el Rey Roberto de
Nápoles, puso sucesivas escusas y condiciones que frustraron dicho enlace, bien
sea por razones económicas (ahorrarse la considerable dote de Clemencia),
políticas (el infante Ferrante no estaba destinado a suceder a su padre el Rey
Jaime II al ser el tercer hijo), afectivas (el Rey Roberto quería a su sobrina
y no deseaba alejarse de ella) o psicológicas (celos, resentimiento, etc.).
También su hermano Caroberto, Rey de Hungría, pretendió
“casar” a su hermana Clemencia con
algún noble húngaro por razones políticas, pero tampoco estos intentos llegaron
a término.
En el año 1310 falleció la Reina Blanca (esposa de
Jaime II de Aragón, hermana del Rey Roberto de Nápoles y tía de Clemencia) y el rey aragonés (de 46
años de edad) pensó que nadie mejor como reina que su sobrina política, que
tenía la “crecida” edad de 18 años, pero de nuevo surgió la oposición de su tío
Roberto, Rey de Nápoles.
En 1314 estalló un gran escándalo en Francia: la esposa
del Delfín Luis, Margarita de Borgoña, fue acusada de adulterio y confinada en
prisión. Al morir el Rey Felipe, Luis X fue coronado Rey de Francia y Navarra
y, como no tenía más que una hija, necesitaba descendencia masculina de una
nueva esposa.
Nada más ocupar el trono, Luis X solicitó la mano de Clemencia y esta vez el Rey Roberto de
Nápoles aceptó, aunque el pretendiente aún estaba casado, pero este impedimento
era temporal ya que, nada más producirse el “consentimiento” por poderes, la
aún reina Margarita murió misteriosamente asfixiada con sus propias sábanas en
su confinamiento.
Y otro acontecimiento misterioso acaeció al naufragar
en las costas de Marsella la real galera que transportaba a Clemencia desde Nápoles a causa del
temporal y “perderse” la dote que transportaba, y que tanto necesitaba la
corona de Francia. Hay quien sostiene que detrás de la “pérdida” estaba el Rey Roberto
de Nápoles.
Parece que Clemencia
se enamoró de este rey francés, vicioso y libertino, pero su matrimonio
duró poco, ya que en 1316 Luis X murió después de jugar un partido de pelota a
mano y beber vino frío estando muy acalorado.
Tras la muerte del rey, y con Clemencia embarazada, fue nombrado regente Felipe, el hermano de
Luis, quedando todo condicionado al futuro parto y al sexo del nasciturus, decidiéndose
su casamiento, si era hembra, con el hijo primogénito del Regente Felipe, el
cual deseaba “conservar” la corona.
Clemencia dio a
luz un hijo varón, pero murió a los cinco días, por lo que Felipe V fue
coronado Rey de Francia en 1317.
Pero los infortunios de Clemencia continuaron, ya que, además de los rumores de que su
esposo y su hijo murieron envenenados, su situación económica era penosa, con
grandes deudas y falta de ingresos, y en 1318 tuvo que declarar en el
Parlamento que tanto su esposo como su hijo habían fallecido de muerte natural
y también tuvo que empeñar sus joyas a los banqueros florentinos Bardi.
Clemencia renunció
a todos sus derechos y desapareció de la vida política, a cambio de que el Rey
Felipe V le liquidase sus ingresos e intereses, falleciendo en el año 1328.
Clemencia,
alabada por Dante, Petrarca y Boccacio, fue utilizada, como tantas princesas y
reinas, para muñir alianzas políticas; huérfana a los 2 años, casada a los 22,
viuda a los 24 y fallecida a los 36, fue pronto olvidada.
Luis M. Garrido.
Abogado.